Yihad 2.0: guerra psicológica por el control de las emociones

26 octubre, 2015 | Por | Categoría: Medios
Si a cualquier persona por la calle le preguntáramos sobre el significado de “YIHAD” trasladaría de forma inmediata su mente a un concepto casi militar de guerra y atentados terroristas. La asociación de ideas es absolutamente normal si no fuera por que lo que nos trasladan los medios de comunicación sobre YIHAD es una trasgresión de grupos de fanáticos que en nombre de su fe asesinan y roban por doquier. En el estudio del Corán observamos que cuando habla de YIHAD hace referencia a un “esfuerzo en el camino hacia dios” y no una obligación de “todo musulmán” carente en todo momento de un carácter belicista.
La locura no sabe de edades.

La locura no sabe de edades.

Opiniones de peso como la del Consejo para las Relaciones Amero-Islámicas (CAIR), discrepan del significado de YIHAD como “Guerra Santa”, otorgándole un carácter de “esfuerzo” de procurar una mejor calidad de vida de la sociedad, esfuerzo llegado el caso en el campo de batalla en defensa propia pero por encima de todo, un “esfuerzo” en la lucha contra la tiranía y la opresión. La YIHAD no es un elemento de imposición del Islam, sino un conjunto de medidas que pudieran conducir a la paz por medio de la resistencia a la agresión injusta.

La trasgresión del verdadero significado de YIHAD como herramienta de lucha contra la injusticia lleva a finales de 1980 a la creación por parte de Osama Bin Laden de un grupo denominado Al- Qaeda (la base).

Bin Laden constituyó una pieza fundamental de la derrota Soviética en Afganistán gracias en gran manera a la ayuda económica, armamentista y de formación a cargo de la CIA. Constituyó en su guerra contra un enemigo a todas luces mucho más poderoso un efectivo sistema de células de militantes y redes de contactos clandestinos dotados de una enorme movilidad de acción y gran dificultad por su compartimentación, para ser desarticuladas. Una vez finalizada la guerra contra los soviéticos, Bin Laden se alineó con los Talibanes iniciando su proceso de externalización de su acción guerrera que pronto se volvería en contra de su instigador, los EEUU.

En Somalia el mundo empezó a comprender que Al-Qaeda era ya un proceso real y en marcha que se extendía por lugares lejanos donde proporcionaban en sus campamentos entrenamiento que desembocaría en atentados como los las embajadas Americanas de Nairobi, Kenia y Dar-es-Salaam, en Tanzania. En Dar-es-Salaam fallecieron once personas, mientras que en Nairobi perecieron 213 personas, y sólo doce eran estadounidenses. El 12 de octubre de 2000 Al-Qaeda realizó el ataque suicida con bomba contra el buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, dejando 17 marineros muertos e hiriendo a 39 más.

Los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en New York y Washington marcaron un antes y un después al considerarse el mayor ataque contra los EEUU desde el ataque a Peral Harbor en la II Guerra Mundial. No solo consiguieron atacar uno de los centros mundiales económicos, sino que atacaron el símbolo del poder militar americano como es el Pentágono. Bin Laden y Al-Qaeda bajo la protección de los Talibanes en Afganistán habían convertido su “YIHAD” en una lucha internacional coordinada con militantes repartidos por todo el mundo.
Bali, Yakarta, Casablanca, Londres, Madrid, Leganés, etc. vieron su tranquilidad truncada de un terror inimaginable en las que el “enemigo” no respondía sólo a un ideario político, sino religioso con un ideario fundamentalista basado en la instauración de un Califato en los antiguos y actuales territorios de dominio musulmán, incluido el propio Al-Ándalus.

El 1 de Mayo de 2011, Osama Bin Laden resulta muerto por tropas de élite de EEUU en Pakistán sustituyéndole a la cabeza de Al-Qaeda el Egipcio Aymán al-Zawahirí.

Cuando hablamos de Estado Islámico, debemos empezar por aclarar algunos conceptos que nos pueden llevar a confusión: ¿Estado Islámico, ISIS o DAESH?. Si bien seguidamente aclaremos dichas denominaciones, empezaremos por reflejar una petición de los Gobiernos Occidentales que piden no se utilice el acrónimo de ISIS a la hora de referirnos a los Yihadistas, solicitando que se utilice la denominación de DAESH (al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham) por el efecto psicológico de tal denominación al tener unas connotaciones y significado similar a “algo que aplastar o pisotear”, una acepción que usan sus enemigos y ofende a los terroristas.

Es en el año 2013 cuando se produce una escisión de Al-Qaeda en Irak, naciendo el denominado “Estado Islámico de Irak y Levante” que cambiaría rápidamente su denominación por la de “Estado Islámico (EI)” (ISIS) que posteriormente será denominado DAESH, proclamando su propio Califato, poniendo al frente a su Califa (Abu Bakr al Bagdadi). La fusión entre el grupo vinculado a al Qaeda en Irak (AQI), el Estado Islámico de Irak (ISI), y el grupo yihadista rebelde de Siria: el Frente al Nusra no tuvo un gran recorrido pues Ayman al-Zawahiri, líder de al Qaeda, exigió una única facción Yihadista combatiendo al Gobierno Sirio de Basar al-Asad por lo que forzó la disolución de ISIS y el reconocimiento del Frente al Nusra como único representante de la red en la zona.

Abu Bakú al Bagdadi consigue plantear en su liderazgo una imagen distinta a la del líder de Al-Qaeda, aunando a su perfil de clérigo, una dimensión de estratega militar muy atractiva para los jóvenes islámicos que ven una dimensión alejada del teólogo radical Aymán al-Zawahirí. Los indiscutibles éxitos militares de DAESH en Irak y Siria consiguieron disparar todas las alarmas de un grupo con una estructura soberbia no solo en el terreno estratégico, sino en el terreno de la propaganda y el reclutamiento como veremos seguidamente.
El informe emitido en el año 2013 por parte de Global Terrorism Index, cifra en 17.958 los ataques terroristas producidos en el mundo, incrementándose los mismos en un 61% en relación al 2012. Un 66% es atribuible a cuatro organizaciones terroristas: DAESH, Boko Haram, Al Qaeda y los Talibanes.

En la actualidad, los Grupos Yihadistas son conscientes de que la lucha no se encuentra en una barricada o en una trinchera polvorienta, la batalla se gana y se pierde en la información que se pueda trasladar como forma de llegar a conquistar el alma de un mundo convulso, donde ahora los bloggers, especialistas en imagen y sonido, psicólogos, comunicadores, son la punta de lanza de una guerra total en la que las emociones poseen un poder de captación infinitamente superior al logrado por Al-Qaeda. Se busca provocar ilusión, pertenencia a un grupo y por encima de todo, orgullo y esperanza. Su acción no debe estar sólo dirigida al atentado directo, sino que a través de la “propaganda” se puede lograr otra victoria moral al conseguir entrar en los propios corazones de las personas, lograr seguidores, combatientes y, por encima de todo, fondos económicos.

Se pasa de una estrategia como la de Al-Qaeda basada en una publicidad mucho más rudimentaria con utilización de pasquines, panfletos e incluso televisiones como Al Jazeera o Al Arabiya, en la que se difundía una imagen con mensajes intimidatorios y apocalípticos e imágenes rudimentarias de atentados y cadáveres, a otra estrategia con total conocimiento del mundo 2.0, en el que se busca con ahínco la mayor repercusión posible que pueda llegar a intimidar a la opinión pública, gobiernos e instituciones, dotándose de sus propias agencias de comunicación con una “puesta en escena” pensada y perfecta.

El mensaje se transforma de la “arenga”, la llamada al combate brutal o la muerte cruel del enemigo, a lanzar ahora la idea de superioridad moral justificada en la opresión con profusión de imágenes, objetivos basados en la acción social en beneficio de su pueblo (en los territorios dominados por ellos), con escuelas, servicios sanitarios, seguridad, ropa, alimentos, comida y por encima de todo, bienestar.

No son campañas de comunicación al uso, son auténticas avalanchas mediáticas que llegan a cada rincón del mundo. Al-Qaeda en los últimos 20 años habría transmitido al menos 3.800 mensajes de audio y vídeo con un total de más de 1.100 horas de emisión a través de su agencia de comunicación As Sahab (Las Nubes). Revistas en Inglés y periódicos online como Inspire, Resurgence, Palestine, betrayal of the guilty conscience, Voice of Jihad, Sada Al Malahim, Qaddaya Jihadiyh, agencias de noticias y contenidos como Al Yaqeen Media Center, Madad News Agency o emisoras (Al Andalus) que emiten en un perfecto inglés, –acento estadounidense y británico-, el swahili –clásico de Tanzania y Kenia- y el árabe. Al-Qaeda y DAESH no son indiferentes al papel de la mujer en su causa por lo que a través de agencias de comunicación como Al Zawara’a busca su radicalización y unión a la causa.

Las redes sociales tienen una gran repercusión entre los jóvenes occidentales y están expuestos en todo momento a su mensaje. Es a través de dichas redes sociales donde los individuos reciben de sus reclutadores los mensajes y propagandas que les hacen “recapacitar” en un proceso hábilmente dirigido, sobre la crisis de valores de las sociedades modernas mostrando al Islam extremo como el único baluarte que puede salvarles de la decadencia. Su mensaje también se dirige especialmente a mujeres a las que se las hace creer en un papel de heroína en un mundo regido por los hombres, siendo la realidad muy diferente cuando son utilizadas como armas, sirvientas o esclavas sexuales. En una segunda fase los objetivos potenciales son redirigidos a foros privados de Whatsapp dirigido por reclutadores activos donde se les va introduciendo en la mente todo un código de pensamiento que las lleve hasta el momento de actuar. Cuando el objetivo alcanza una seguridad total, se llega al contacto personal que culminará con la marcha a los lugares de conflicto donde ya se utilizan otras redes sociales como AsK Fm.

En España el perfil de las mujeres reclutadas comparte puntos comunes como la juventud, usuarias de redes sociales sin el necesario control parental, pobres expectativas socio-laborales y con personalidades vulnerables. La procedencia es también notoria al ser en su mayoría de Ceuta y Melilla donde están emergiendo las segundas generaciones que además tienen un gran contacto con el entorno marroquí que las hace más vulnerables en el inicio de su proceso de radicalización.

Pero es DAESH con su acción el que rompe las formas de comunicación buscando el factor emocional por encima del factor primario. A través de Al Naba se pasa de vídeos de baja calidad sin ningún atractivo visual a auténticas superproducciones con efectos especiales, grabación simultánea desde varias cámaras, cámara lenta y montajes imaginativos más adaptados al gusto occidental, pero además otra estrategia basada en las redes sociales donde han llegado a amenazar de muerte a los empleados de Twitter responsables del cierre de sus cuentas. Es llamativo que DAESH utilice para comunicar sus mensajes a una empresa estadounidense llamada SITE Intelligence Group especializada en el análisis del terrorismo internacional.

DAESH publica una revista llamada Dabiq, en la que se hace un permanente llamamiento en varios idiomas a la unión de los combatientes de todo el mundo y especialmente occidentales, declarando unos objetivos máximos más allá de los antiguos de “aplastar al infiel” basados en la unidad de todos los musulmanes, la búsqueda de la verdad, la guerra santa y la comunidad de fieles, mostrándose grandes conocedores de la idea de que los conflictos modernos se deciden en las opiniones públicas, y donde el daño y sufrimiento no es suficiente, mostrándose la emociones encontradas, como terror y paz, como un arma poderosa lanzada contra una sociedad desconcertada y que teme al diferente.
Se busca deliberadamente atacar la moral del enemigo sin provocar el rechazo de la población. Se lanzan vídeos de decapitaciones en las que no se observa un final cruento con utilización del efecto Fade Out, colgados seguidamente en Youtube, mientras por otro lado y a través de Google se cuelgan otros vídeos en los que sí se observa la total decapitación haciendo responsables de dicha conspiración a los gobiernos occidentales. Buscan lograr la dosis justa de terror que permita al mismo tiempo que sea comercial entre un público medio que provocará la circulación exponencial en la Red. La batalla se traslada a las conciencias y en la búsqueda de la razón y la verdad propia como la única legítima.

La guerra que se plantea es la contra-emoción más allá de la respuesta militar o policial, entendiendo esta estrategia como la forma de anular los mensajes de DAESH desde el punto de vista psicológico, quizás en la línea lanzada por el Departamento de Estado de EEUU con su campaña Thing again, turn away (Piénsalo bien, aléjate) y su vídeo Welcome to the Islamic State Land (“Bienvenidos a la tierra del Califato Islámico), que si bien entra en la estrategia correcta, no resulta lo suficientemente ambiciosa en una campaña en la que los Yihadistas tienen mayor experiencia y donde los gobiernos occidentales plantean una batalla llena de leyes, fronteras, derechos, diplomacia, etc contra un enemigo que entendió primero que las guerras se ganan primero en las mentes antes que en los campos de batalla.

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