Tecnología 4K ¿Lo vemos claro?

9 febrero, 2014 | Por | Categoría: Máquinas
La incipiente tecnología parece asentarse poco a poco en el mercado con la reciente salida de televisores y equipos de reproducción en formato 4k. Pero aún existen escépticos a quienes los productos de Sony o Toshiba les parecen otra moda pasajera como la televisión en 3D o el ‘Dolby Surround’. ¿En qué consiste lo que parece ser la nueva tendencia del mercado audiovisual?

Samsung propone los monitores UHD con resolución 4K para una mayor experiencia visual. Foto CC BY Janitors

Los términos 4K y Ultra HD tienen que ver estrictamente con la resolución, tanto de capacidad de pantalla como de imagen, dependiendo del ámbito de uso al que nos estemos refiriendo.

La resolución 4K coge su nombre del número de píxeles horizontales que contiene, 3840 x 2160, rompiendo con la tendencia de formatos anteriores que lo acuñaban atendiendo al número de píxeles verticales. Como por ejemplo el Full HD, 1080p con 1920 x 1080 o el HD, 720p con 1280 x 720 píxeles.

Cuantos más píxeles más resolución de pantalla, lo que significa más calidad de imagen y capacidad para captar detalles. En forma de comparación: la tecnología Ultra HD 4K tiene 8.3 millones de píxeles mientras que el Full HD apenas sobrepasa los 2 millones, es decir, un televisor 4K tiene cuatro veces más detalle que uno con tecnología Full HD del mismo tamaño.

En sus diferentes ámbitos, la industria audiovisual parece haber aceptado el 4K como futuro estándar de calidad de imagen debido a sus similitudes con los soportes analógicos. Por el momento, aunque ya se conoce la tecnología 8K, tanto empresas de captación de imagen como quienes la distribuyen se adaptan y desarrollan nuevos soportes para hacer frente a un cambio tan monumental.

A nivel profesional

En el entorno profesional del cine y la televisión ya se están acomodando a esta nueva resolución. Con el incremento del número de salas de proyección que han incorporado esta tecnología, se están, no sólo remasterizando películas en celuloide original de 35mm, sino que se comienza a grabar regularmente en 4K digital. Lo que ha llevado al desarrollo en forma de avalancha de una nueva generación de cámaras capaces de soportar tanta información.

Las cámaras de Sony con tecnología 4K permiten más calidad visual como la ya vista en  programas  como Jeopardy. Foto CC BY Doug Kline

Entre las pioneras se encuentra Sony, con la F65, con un precio aproximado de 120,000 dólares. Dato que de alguna manera ayuda a comprender la inversión que pasarse al 4K supone.

La resolución de imagen que ofrece la tecnología 4K parece ser la más cercana por el momento a la de la película fotográfica de 35mm. Éste es un soporte fundamental en el mundo del cine, con calidades a las que han aspirado el video digital y la televisión desde sus comienzos y un formato por el que la mayoría de estudios, directores y cinematógrafos siguen apostando.

El hecho de que se haya conseguido una resolución tan cercana significa que los procesos de digitalización de película física no tienen apenas pérdida. Lo que permite a los profesionales trabajar con las calidades originales de rodaje, desde la sala de edición hasta la de proyección. Además, hace posible la recuperación de films clásicos, asegurando su existencia en el futuro y evita dejarlos a la merced de la alta inestabilidad química del celuloide. Y de forma inversa, esta tecnología también permite la materialización de 4K digital en película, apenas sin pérdida, para salas de cine que aún no cuentan con proyectores de tanta resolución.

En el mundo de la televisión también se comienza a ver el uso del 4K con la grabación de unas 14 series en Estados Unidos, programas como Joepardy o los próximos Juegos Olímpicos de Sochi. Es aquí donde reside la principal preocupación de la industria y una de las principales razones por la que el Ultra HD se pone en entredicho. Todavía se están desarrollando las distintas maneras de hacer llegar los contenidos 4K al salón del consumidor.

Ámbito doméstico

En primer lugar, los distintos canales de televisión tienen que hacer balance sobre el valor de la gran inversión que supone ofrecer estos servicios. Crear contenidos en Ultra HD, remasterizar los ya existentes en formatos menores o su compra a estudios, otras televisiones y distribuidoras para la creación de parrillas, etc. Tienen que ser rentables en relación con el nivel de consumo, tanto de las cadenas como de los televisores.

2013 parece haber sido el año de presentación de esta tecnología y el 2014 será sin duda en el que se consolidará. Al principio, los precios desorbitados de televisores domésticos Ultra HD eran inaccesibles para la mayoría, con cifras que rondaban los 20 mil dólares. Con suerte, la tormenta de la novedad ha pasado y los precios han bajado drásticamente, con equipos de entre 3000 y 5000 dólares. Un precio todavía desorbitado, pero más accesible. Se augura que esta tendencia seguirá hasta llegar a precios de entre 1000 y 1500 dólares por una pantalla de unas 55 pulgadas.

Se cree que la calidad del Ultra HD es tal, que acerca la experiencia del cine al ámbito doméstico. Esto obliga a un incremento del tamaño de las pantallas de televisión necesarias para disfrutar realmente del detalle que se ofrece y cambia las formas de consumo, ya que al ser los televisores más grandes se crea una ilusión de inmersión física en los contenidos por parte del consumidor. La imagen ocupa todo su campo de visión y aumenta de forma considerable la calidad de consumo experiencial de este, centrando toda su atención en lo que ocurre en la pantalla.

¿3D o 4K en la televisión de casa? Foto CC BY Matt Neale

Todo ello tiene que ver con cómo afecta la tecnología 4K en el desarrollo de televisores con función 3d sin gafas. Se cree que al ser la resolución 4K cuatro veces mayor que a lo que estábamos acostumbrados, 1080p., la cantidad de información a la que nos enfrentamos tiene tal cantidad de detalles y profundidad que, junto a los tamaños cada vez mayores de las pantallas, nos parece estar viendo imágenes tridimensionales. Sin embargo, en realidad no es así.

 

Esto ha cuestionado tanto la necesidad de gafas para ver contenidos en 3d como el desarrollo de formas pasivas de consumir tres dimensiones. Además, parece que esta ilusión es mucho menos agresiva y más cómoda con el espectador, introduciéndolo en una falsa tridimensionalidad aparentemente más rica.

Una calidad cualitativamente mejor da pie a la explotación de esta tecnología en ámbitos muy diversos. La creación de documentales de naturaleza es de los más curiosos, ya que no sólo aumentará la calidad de la imagen, sino la capacidad de capturar imágenes: al hacer zoom digital sobre un plano abierto, por ejemplo, la pérdida de calidad es mínima. Esto hace las grabaciones más seguras y abre un rango de posibilidades hasta ahora nunca visto. Otro mundo que se aprovechará de la alta calidad de imagen es el del deporte. La alta definición permite capturar detalles que serán muy provechosos para el arbitraje de partidos y distintas competiciones ¿Ha sido fuera? ¿Quién ha cometido falta? Son sólo algunas de las dudas habituales que gracias a la tecnología 4K tendrán mayor y mejor respuesta.

Distribución de contenidos

En relación a los contenidos, Sony complementa sus equipos con discos duros de series y películas para que la inmersión sea inmediata, paliando la falta de contenedores hábiles para este formato. Aunque se están buscando formas de compresión sin pérdida, es muy posible que el Blu-Ray y los DVD’s se queden fuera de juego, con capacidades máximas de 50Gb puesto que las películas en 4K, por ejemplo, pueden llegar a ocupar hasta 200Gb de espacio. Es por esto que se cree que se desarrollará una forma de distribución digital de forma casi natural en la red.

Aunque parezca una necesidad que está lejos de ser resuelta. La distribución de 4K nativo sin comprimir en casa está más cerca de lo que parece. Con vistas de 3 a 5 años muchas plataformas de distribución de contenidos como Netflix ya se están adaptando a las futuras demandas tanto de la industria como del consumidor. Otros, como YouTube ya permiten la subida y streaming de vídeos en 4K. La duda es si se trata realmente de Ultra HD nativo sin compresión, debido a los procesos de subida y almacenamiento.

 

ORIGEN DEL 4K

En el año 2002 los grandes estudios cinematográficos formaron la DCI (Digital Cinema Initiative ) con la idea de renovar y digitalizar el mercado cinematográfica y las salas de proyección.

Se llegó al consenso de que la calidad mínima de proyección en cines debía ser de por lo menos 2K y un 4K algo mayor al que se ha desarrollado (4,096 x 2,160) para así cubrir los distintos formatos de recorte de los directores (16:9, anamórfico, etc.).

Con Sony como principal desarrollador de proyectores, alrededor del 40% de los cines de Estados Unidos cuentan con esta tecnología a día de hoy. Lo que coloca al 4k como estándar de la industria, que será difícil de sustituir a nivel global.

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