Blogueros de la moda

16 febrero, 2013 | Por | Categoría: Redes
Los blogueros que se dedican a la moda quieren dar un paso más y que se reconozca su labor como una profesión, porque en ella ponen “todo su esfuerzo y pasión cada día”, como afirma la bloguera Gala González. Este fenómeno que se ha desatado en Internet busca ahora un reconocimiento social, así como verse amparado por las leyes para gozar de las mismas garantías que las demás profesiones.

La moda es una temática muy tratada en los blogs. Foto CC BY Mike Licht, NotionsCapital.com

Llegan a la red y arrasan. Su caché sube como la espuma en tan solo unos meses y se convierten en gurús de la moda desbancando a diseñadores y periodistas especializados en este sector. Así son los blogueros de moda, y cada vez son más.

El número de bitácoras supera ya la barrera de los 150 millones y se sitúa en los 173 en todo el mundo; un ascenso de 30 millones en tan solo un año, según el informe presentado por Nielsen, empresa especializada en análisis exhaustivos de diferentes sectores. Desde 2006, se ha dedicado a observar el fenómeno de la blogosfera, que registra un aumento espectacular en cada año estudiado: el número de blogs se ha multiplicado por cinco en apenas cinco años.

Los blogueros de moda suelen ser personas sin estudios específicos sobre la materia que juzgan. Son amateurs que plasman en Internet sus opiniones y gustos personales, pero no son autoridades reconocidas. El problema se agrava cuando han pasado a convertirse en dictadores de estilos, en los nuevos gurús de la moda, un ámbito reservado a las firmas que marcan las pautas en los desfiles de las distintas Semanas de la Moda.

La estadounidense Michelle Phan, una camarera de un restaurante de sushi, se convirtió en maquilladora profesional y fue fichada por Lancôme gracias a su éxito en la red. Una situación que se ha convertido en la norma en este nuevo perfil profesional, que entraña la paradoja de ser una profesión que no requiere formación alguna.

El traslado del poder de decisión a la hora de marcar las tendencias de las firmas de moda y las pasarelas hacia las bitácoras derivó en una tensión entre las marcas y los blogueros en la fase inicial de este fenómeno, pero el tiempo ha acabado encontrando una respuesta y su alianza ha fortalecido a ambos, convirtiendo a los blogueros en máquinas de hacer dinero.

Chanel, Prada, Louis Vuitton y el resto de las grandes casas de moda más prestigiosas –y más caras– son conscientes del tirón que tienen estas bitácoras y no dudan en pagar a los blogueros o regalarles lo último de sus colecciones para que lo luzcan. Además, estas firmas se pelean para contar con ellos como imagen. Una tendencia que no solo siguen las grandes casas de moda sino los imperios low cost, que tampoco quieren quedarse atrás. Este es el caso de Mango, que ha apostado por blogueros para que diseñen sus colecciones y sean la imagen de la firma: Andy Torres, de Style Scrapbook, ya lo hizo en el año 2011 para la colección Otoño/Invierno de la temporada, y ahora Gala González, la bloguera española más internacional, ha lanzado una nueva colección con la cadena.

Sin embargo, no todo son luces en la blogosfera. Desde principios del 2012 se comenzaron a oír las primeras voces en la red que se manifestaban en contra de estas colaboraciones con las firmas de moda. Los seguidores se sienten engañados por esos blogueros que antes se jactaban de ser los democratizadores de la moda. Se han convertido en marionetas de las más lujosas firmas, que no quieren perder su tradicional labor de marcar las pautas en el mundo textil.

Ana Hergueta, aficionada desde hace años a los blogs de moda, asegura que “son una verdadera inspiración”, pero reconoce que “ya no hay quien se ponga lo que llevan. ¡He llegado a ver collares por 1.000 euros!”. Sin embargo, la decepción que ha generado este cambio va mucho más allá de dejar atrás la moda low cost para pasar a ser marionetas de las firmas de lujo: cada vez se entregan menos a sus seguidores. “Alguna vez he mandado algún correo a mis blogueras favoritas y a fecha de hoy no sé nada de su respuesta”, se lamenta Hergueta.

Las reglas del juego han cambiado. Los blogueros buscan un reconocimiento social, más allá de ser aficionados, y luchan porque su trabajo sea reconocido como una profesión, pero se cavan su propia tumba dejando de lado a aquellos que les dieron la fama: sus seguidores.

Revistas, premios y galas

La blogosfera amenaza a las revistas de moda, que tradicionalmente han informado sobre las últimas tendencias y no tienen más remedio que adaptarse a una corriente que se lleva a sus lectores al terreno de los hipervínculos, la escasa formación de los blogueros y la versión personal de las tendencias. Vogue, la “Biblia de la Moda”, no ha tardado en rendirse a los pies del fenómeno bloguero y ha incluido en sus versiones digitales de los diferentes países diversos espacios dedicados a bitácoras de moda.

Las revistas han sido las primeras en reconocer a los blogueros como un perfil profesional y se han esforzado por premiar el trabajo de estos adictos a la red y a la moda. Conscientes de que forman parte del sector, esta iniciativa responde más a una adaptación a las nuevas tecnologías que a un verdadero reconocimiento de este fenómeno como profesión.

A nivel internacional, la mayor red de blogueros, Bloglovin’, celebró los Bloglovin’ Awards 2012 en una gala, en Nueva York, que contó con la presencia de directores de revistas de moda, diseñadores y las conocidas it girls como Olivia Palermo, además de celebridades del ámbito artístico. En esta gala se premia desde el mejor negocio de bloguero hasta la mejor bitácora de streetstyle, de la moda en la calle. Un certamen que cubre todos los aspectos de un mundo en el que cada vez más variedades y formas de expresión tienen cabida.

España no se queda atrás y revistas como Marie Claire ya han organizado sus Premios Prix de la Moda 2012, que premian también a los blogueros, y que contaron con la presencia del diseñador de Chanel, Karl Lagerfeld, conocido como el kaiser de la moda, así como del embajador de Francia en España.

La bloguera Gala González, de Amlul, fue galardonada con el premio al mejor blog de moda por los Cosmopolitan Awards 2012. Es la primera vez que en España se entrega un galardón en esta categoría. Esta española de 26 años afincada en Londres reconoce que comenzó su blog como un hobby y ha acabado convirtiéndose en una profesión que “muchas veces todavía sigue sin reconocerse, pero que gracias a instituciones, firmas, prensa especializada y empresas que realmente saben valorarnos, he podido recoger  este premio que simboliza todo el esfuerzo y pasión que conlleva este blog”, apunta Gala.

El punto de vista legal

Los blogueros de moda quieren, además de que su trabajo sea reconocido por la sociedad, estar a la altura de los abogados o médicos, y tener las garantías y los derechos de los que gozan estas profesiones.

Las reglas por las que se regía el mundo laboral están cambiando, fuertemente influenciadas por la crisis económica, que inevitablemente ha motivado la creación de nuevos caminos para salir de esta recesión sin precedentes.

Esta nueva generación de profesionales busca la protección y las garantías del Derecho para desarrollar su trabajo. Necesitan proteger sus fotografías, incluir publicidad en sus blogs para ganar dinero y salvaguardar su futuro. Por ello, comienzan a ponerse en marcha los pasos para recorrer el camino que les lleve a su reconocimiento legal y social como profesión.

No hay ningún problema desde el punto de vista legal en esta situación, porque “los blogueros pueden establecerse como autónomos, al igual que hacen muchos periodistas, arquitectos o abogados, y trabajar por su cuenta. Otro asunto es cómo van a ganar dinero a través de la red”, afirma una experta laboralista.

Así lo contempla el Estatuto del Trabajo Autónomo, que define como autónomo a aquellas “personas físicas que realicen, de forma habitual, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo”.

No se requiere establecer legalmente los derechos y las garantías de los blogueros, ni crear una cláusula o estatuto especial, sino que simplemente estos deben realizar los trámites necesarios para esclarecer su propia situación, tal y como hacen muchas personas que se han quedado en la calle y han decidido montar sus propios negocios desde cero.

Una vez descartados los problemas legales la preocupación de los blogueros queda neutralizada, por lo que todo apunta a que su deseo de ser considerados como una profesión responde más a una necesidad social que a un problema derivado del Derecho.

El problema de los ingresos

No hay problema desde el punto de vista legal, ni de cara a las firmas e instituciones de moda que reconocen su labor, ni de la sociedad, que sigue mostrando su devoción por ese fenómeno. Pero queda una cuestión por resolver: ¿se puede ganar dinero con los blogs al igual que con otra profesión? La respuesta es clara: sí, y en desorbitadas cantidades.

Con unas visitas por mes que superan los dos millones, Aimee Song, bloguera de Song of Style, tiene unos ingresos que ascienden a los 50.000 dólares (casi 38.000 euros) por una sola colaboración con firmas de moda. Ha trabajado para Levi’s, Fossil y Macy’s, y otras tantas se disputan a esta californiana de origen asiático como imagen de sus colecciones. Bryan Grey Yambao, de Bryanboy’s, reconoció en una entrevista que sus ingresos, sólo de su actividad como bloguero, ascienden a 100.000 dólares al año (casi 76.000 euros), según el portal estadounidense Racked.

La firma Neiman Marcus llegó a declarar que pagan hasta 10.000 euros a estos nuevos profesionales por acudir a eventos o inauguraciones de tiendas, por no mencionar los desembolsos de dinero que realizan revistas como Vogue o Glamour para contar con la irresistible presencia de los blogueros, según el portal Women’s Wear Daily. Un atractivo que ha llevado a la Biblia de la Moda a dedicarle un espacio exclusivo a Gala González, que además de realizar los vídeos Gala Confidential para Vogue, participa en la creación de algunos de los estilismos.

Son auténticas máquinas de hacer dinero, hasta el punto de que se considera al bloguero ya no solo como una profesión, sino como la actividad laboral más rentable de los últimos años.

Ser bloguero no depende de las garantías o protecciones que ampare la ley, sino del reconocimiento social de esta actividad como una profesión como otra cualquiera. El avance de las tecnologías y el surgimiento de nuevas especialidades de trabajo, fruto del boom de Internet y de la crisis económica, acabarán integrando estas actividades en el amplio conglomerado de las profesiones del siglo XXI.

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