Biomasa, un ahorro real

16 febrero, 2013 | Por | Categoría: Negocios
Con el precio de los carburantes fósiles por las nubes, se hace imprescindible el acercamiento de políticas energéticas sostenibles, menos dependientes del exterior, más ecológicas y más económicas. La biomasa empieza a sonar con más fuerza que nunca entre la población española, aún es pronto, pero los gobiernos ya tienen en marcha planes de fomento para el uso de biocombustibles.

Pellet. Foto CC BY Altenative Heat.

Chalet independiente de 300 m2. Ubicado en plena Sierra Norte de Madrid. Aislamiento medio. Calefacción gasoil. Roberto sabe que cuando llega septiembre tiene que llamar a su proveedor de Gasóleo C y llenar el depósito. Empieza así su “tortura” económica del invierno. El primer depósito es en septiembre, prácticamente tiene que llenar los 1000 lts pues durante los meses de verano se ha consumido en agua caliente lo que quedaba del depósito. Repostan unos 900 lts cada dos meses, en invierno.  “Tenemos una temperatura máxima marcada en el termostato de 21oC y una mínima de 18oC. Durante la semana, como estamos trabajando y los niños tampoco están apenas funciona la calefacción 3 horas. El fin de semana sí, es cuando más horas está puesta, estamos todos en casa”.  A pesar de no funcionar con altas temperaturas, no dejar que la casa se enfríe demasiado para evitar grandes esfuerzos a la caldera, Roberto tiene que repostar cada dos meses. “El primer depósito a mediados de septiembre, el siguiente a primeros de diciembre, otro más en marzo y el último a finales de mayo”. Un total de 4 depósitos al año.

El día 19 de septiembre, Roberto, echó 900 lts de Gasóleo C. El precio fue de 1,0648 euros el litro. El total de su depósito fue de 958,32 €. “Un dineral, porque además hay que añadir el pago de la luz todos los meses, por un importe medio de unos 80 €”, afirma.

Roberto rebusca entre sus papeles y encuentra una factura de gasoil de octubre de 2008. Entonces pagó el litro de gasóleo C a 0,7298 €. Ese día echó, como suele hacer, 900 lts. El total que pagó entonces fue de 656,989 €. Es decir, por la misma cantidad, pagó 301,33 € menos. Un 4% es el aumento del porcentaje de IVA que en 2008 estaba en un 16% y en 2012 está en un 21%. El resto es un incremento en el precio del carburante. Un incremento de aproximadamente el 40%.  “Lo peor de todo es saber o aventurar que el precio del Gasóleo no solo no bajará, sino que seguirá subiendo”.

No es el único que así lo augura. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo de España recoge en su web, procedente del informe Evolución tecnológica y prospectiva de costes por tecnologías de energías renovables de 2020-2030 elaborado por Boston Consulting Group, un gráfico en el que puede observarse la tendencia de crecimiento en el coste del barril de crudo de Petróleo Brent, así como del gas natural. Coinciden en esta previsión la Agencia Internacional de la Energía y el Departamento de Energía de Estados Unidos.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, siguiendo la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, aprueba el 11 de noviembre de 2011, por Consejo de Ministros, el Plan de Energías Renovables (PER) 2011-2020. El objetivo vinculante de la Directiva es conseguir que cada Estado miembro obtenga “una cuota mínima del 20% de energía procedente de fuentes renovables, en el consumo final bruto de energía” para el año 2020. Además incluye que cada Gobierno debe establecer los planes necesarios para su cumplimiento.

Según el IDAE, desde 2004 a 2010, vigente entonces el PER 2005-2010, el crecimiento del uso de fuentes de energía renovables, sobre este consumo final bruto de energía, ascendió del 6.3% al 13.2%. A pesar de este clarísimo aumento, el mayor porcentaje seguía siendo el de productos petrolíferos (50,28%), seguido de electricidad no renovable (17,7%), gas natural (17,2%) y por último las energías renovables. De estas últimas un 3,8% procede de la eólica y un 4,2% de la biomasa. El resto de la cuota en renovables se reparte entre la hidráulica normalizada, biocarburantes y geotérmica y solar.

En contraste está la producción de energía eléctrica en el país. Aquí la cuota mayor de producción son las energías renovables con un 32,5%, siendo aquí la eólica y la hidroeléctrica las que mayor cuota tienen, y biomasa sólo un 1,4% de la producción.

Para promover el uso de la biomasa y hacerlo de manera eficiente, este Ministerio quiere incentivarlo a través de “campañas de difusión, desarrollos normativos y nuevos sistemas de apoyo financiero, de incentivos y de ayudas públicas a la inversión”, especialmente destinado a edificios. Ya hay en marcha un sistema de apoyo directo a la producción. ICAREN. El ICAREN es específico para proyectos desarrollados a través de Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) encargadas de producir energía para un consumidor final. En el PER 2011-2020 se establecen numerosas propuestas de financiación también para proyectos de investigación, normativas encaminadas a facilitar los trámites administrativos. Destaca también, en relación con la biomasa, el “establecimiento de un sistema de certificación” de ella.

Este es el caso del pellet. El pellet es una biomasa. No es la única. La leña, las cáscaras de avellana, las de piñón, los huesos de aceituna, el serrín, las astillas. Todos son biomasa que por sus características y una vez tratadas de manera adecuada pueden utilizarse como biocombustibles, fuentes de energía renovables. En España el combustible ecológico más empleado es la leña. La biomasa es la materia orgánica de origen vegetal o animal obtenida de manera natural o artificial. Esto incluye los residuos procedentes de actividades agrícolas, ganaderas o forestales. Cada tipo de biomasa tiene unas características diferentes en cuanto a su disponibilidad, extracción, transporte y distribución.

Según el IDAE “los principales desarrollos en el área de biomasa se han centrado en el uso de residuos industriales, tanto forestales como agrícolas”. Esto se debe a que fuera de este ámbito el factor estacional influye mucho en la biomasa, es decir, dependiendo de la estación del año será posible extraer dicho combustible o no. Dentro de los combustibles procedentes de residuos industriales, los más empleados como combustibles térmicos son las cáscaras de almendras, los huesos de aceitunas, las astillas, los serrines y las podas. Algunos de estos materiales necesitan pasar por un proceso de transformación y de esta se generan los pellets, las briquetas, las astillas molturadas y compactadas.

El poder calorífico de la biomasa va a depender directamente del grado de humedad de la misma. Pero partiendo de un 0% de humedad, el poder calorífico, en general, no suele superar las 5.000 kcal por cada kilo.

Gasóleo C y pellet, ahorro a medio plazo

En comparación, el poder calorífico del gasóleo es algo superior al doble de cualquiera de estas biomasas. Es decir, por cada litro de gasoil necesitaremos el doble de biomasa para obtener el mismo poder calorífico. La biomasa más empleada es la leña, seguida de las briquetas y en los últimos tiempos aparece el pellet como un combustible ecológico que empieza a despuntar dentro de la península.  El precio del pellet va a depender de su calidad, pero estableciendo como precio más elevado 0,30 euros el kilo se puede realizar una sencilla comparativa.

1 litro de gasóleo C = 10.000 Kcal/h

2 kg de pellet = 9186 kcal/h

1 litro de gasóleo C = 1,13€ (8/10/12)

2 kg de pellet = 0,60€ 

Esto significa que para las mismas Kcal ahorramos casi un 50% si adquirimos pellet que si utilizamos gasóleo. Incluso en Badajoz, en donde el precio medio del carburante durante el año 2012 ha sido el más bajo de España, 0.947 €/lt, se está procediendo a un ahorro cercano al 30%. Y mayor ahorro para Cádiz en donde se estima que el precio medio del gasóleo es el más elevado del país, siendo el precio de un litro de 1,162 euros.

Durante el periodo del 2011, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, estimó que el precio medio del gasóleo para calefacción fue de 0,9208 €, siendo España uno de los países con precio inferior en el carburante. Como curiosidad cabe destacar que en Italia, en 2011, la media fue de 1,4352 €/lt y en Dinamarca de 1,4712 €/lt.

Si Roberto, en lugar de emplear el Gasóleo para calentar su vivienda, emplease un combustible ecológico como el pellet, este año y tomando como valor el precio del llenado en septiembre, podría llegar a ahorrarse, la nada desdeñable cantidad de 1.673,28€. Necesitaría comprar el doble de kilos de pellet que litros de gasoil, es decir, 7.200kg.

Uno de los mayores problemas que hay con la biomasa es su producción y su distribución y otro factor muy importante es la calidad. La humedad del combustible debe ser mínima (leña) o nula (pellets y briquetas) para el correcto funcionamiento de los aparatos y la obtención correcta de calor. Esto genera un problema de ubicación del producto en el hogar, y también un problema en la distribución. Hasta hace poco tiempo en España apenas había productores de pellet, si bien es cierto que en los últimos años han aumentado en todo el territorio español. La falta de producción, la falta de competencia hacía que algunos fabricantes no se aplicaran de manera concienzuda en eliminar serrines sueltos o residuos sólidos muy peligrosos para los aparatos que emplean el pellet como combustible. Por esta razón, por la necesidad de facilitarle al consumidor el conocimiento sobre si el producto que está adquiriendo es el adecuado, la Asociación Alemana de Pellets y Leñoenergía desarrolla un certificado para la producción y distribución del pellet en todos los países europeos asociados. En España el encargado de proporcionar a las ESEs dicho certificado es AENOR. Esta empresa española auditoría a las productoras de pellet. Aquí es tan importante la producción adecuada como la distribución. Existen tres certificados para pellets. El certificado ENplus-A1, para pellets de mayor calidad cuyo residuo de cenizas será como máximo de un 0.5% para coníferas y de un 0.7% para maderas duras. El certificado ENplus-A2, es para pellets procedentes de una gama más amplia de materias primas y estos podrán tener un contenido máximo de cenizas del 1%. Por último está la certificación ES-B para pellets industriales de madera que serán empleados en grandes instalaciones o plantas de energía. A parte del contenido de cenizas también se comprueban otras informaciones como el compactado, la cantidad de residuo sólido, el poder calorífico, el porcentaje de serrín suelto y la longitud del pellet a lo largo de toda la producción. Desde el día 23 de octubre de 2012 serán 9 las empresas españolas productoras de pellets que tendrán en su poder el certificado ENplus. Una garantía para el consumidor final.

El aumento en el consumo de biomasa tiene grandes beneficios para la sociedad. Por un lado el ecológico, su generación de CO y CO2 es prácticamente despreciable por lo que son consideradas totalmente ecológicas y respetuosas con el medio ambiente. Por otro lado porque su extracción, producción y distribución no dependerán del exterior como sí ocurre con las energías petrolíferas o de gas y por tanto la dependencia energética será menor. Además el aumento en la demanda generará un aumento en el desarrollo y la investigación, creándose puestos de trabajo que afectarán a las áreas rurales de manera considerable. La biomasa además de proceder de residuos industriales procede de talas, limpiezas forestales, algo totalmente beneficioso para un mantenimiento de las zonas boscosas y arboladas del paisaje español, disminuyendo con ello los riesgos de incendios en las épocas estivales.

En zonas de olivares el empleo del hueso de aceituna es sumamente económico, unos 0,10€ por kilo. Muchos fabricantes de aparatos de calor de biomasa facilitan accesorios y modificaciones para que estufas, calderas, insertables que funcionan con pellet puedan hacerlo con este tipo de biocombustible. Aunque es muy económico su distribución y producción es mínima en nuestro país y aunque tiene el mismo poder calorífico que el pellet, su contenido en cenizas es mayor, por lo que el aparato tendrá un mayor mantenimiento. El hueso de aceituna, el de albaricoque, la cáscara de almendra o la de piñón, están aún lejos de alcanzar el consumo de pellet actual.

Según el Técnico Comercial de Edilkamin en España, Daniel Cancela, en España aún  estamos muy lejos de situarnos a la altura de países como Italia, Alemania o Austria en consumo de biomasa y más concretamente de pellet. “España es el último país en reaccionar”. Este fabricante italiano de productos de calor (tanto leña como pellet y otros biocombustibles) asegura que su empresa tuvo un aumento de ventas en el año 2011 de un 80% y en lo que va de 2012 del doble que el año anterior. Este aumento es mayoritariamente en productos que funcionan con pellet y que además se emplean para transmitir agua caliente a los radiadores o al suelo radiante de la vivienda o bien que transmiten su calor a través de conductos de aire. Italia es el país Europeo situado a la cabeza de los consumidores de biomasa, seguido por Alemania, Austria y otros países nórdicos. Francia, Portugal y España están comenzando en su andadura, según Daniel Cancela.

La toma de decisiones

Roberto, es consciente de que de tener una caldera de biomasa se habría ahorrado un buen dinero, mejorando así su economía familiar. “En estos tiempos que corren, cualquier ahorro es bien recibido”.

Cada día son más las personas que se acercan a establecimientos de venta de aparatos de calor: calderas, estufas, insertables, hogares, chimeneas… Algunos establecimientos afirman el gran desconocimiento que existe por parte de la población. “Hay dos problemas con los que nos enfrentamos cuando el cliente quiere información sobre aparatos que funcionen con biomasa. El primero es que el conocimiento que tienen es bastante sesgado y procede de dudosas fuentes de Internet o de vecinos y nos toca dar explicaciones y convencer sobre la existencia de ciertos mitos que circulan por ahí. La frase de  es que mi vecino me ha dicho está a la orden del día, también la de es que he visto en Internet. El otro gran problema es el precio del aparato, de la instalación y de todo lo que ello conlleva”, comenta un vendedor de AP una ferretería que vende aparatos de calor. “La gente suele preguntar por la leña, primero y luego indagan un poco sobre los precios para pellet”.

El cliente se enfrenta a un “gran mundo” de aparatos de calor. Se enfrenta a potencias, medidas, diferencias entre unos equipos y otros. Por qué elegir un determinado equipo y no otro.

Los aparatos de calor existentes en el mercado y que funcionan con biomasa pueden hacerlo cómo única fuente de calor o como una fuente combinada con otra en la vivienda. En España la primera es la más común, aunque como aseguran tanto el Técnico Comercial de Edilkamin como diferentes vendedores de productos de calor, cada vez son más los que buscan sustituir la caldera de gasoil, de gas o la calefacción eléctrica por una fuente de calor de biomasa. Lo que se busca, principalmente es el ahorro económico, y después está el asunto del medio ambiente. Sin embargo el gasto inicial para equipos de biomasa es considerable, especialmente si se trata de pellet.

La elección del aparato vendrá supeditada por diferentes parámetros: las dimensiones de la vivienda, su localización (playa, montaña, ciudad…), su aislamiento, la localización de la salida de humos al exterior (cuando la hay y cuando hay que crearla), entre otros. Si la instalación se va a realizar en una estancia de la vivienda de uso común y habitual lo normal será instalar un aparato de calor combinado con otro existente que al menos será el encargado de proporcionar agua caliente sanitaria en verano. Si el lugar de la instalación es un espacio destinado al aparato como puede ser un cuarto de caldera, un garaje y no es importante el aspecto decorativo entonces se puede optar a un aparato de biomasa como única fuente de calor, también puede en este caso ser combinado.

  • Las estufas: suelen instalarse en zonas de uso habitual para los habitantes de la casa. Por lo que generalmente funcionará como fuente combinada. Mayoritariamente funcionan por convección natural, aunque se encuentran modelos que tienen ventilación forzada, calentando el espacio a través de irradiación. Su estructura puede ser de hierro fundido, chapa de acero, cerámica, piedra natural o la combinación de varias de ellas. El interior será siempre de materiales refractarios como el hierro fundido, el acero, la vermiculita, la cerámica o el ladrillo. Llevan el tubo de salida de humos visto. Su instalación suele ser relativamente sencilla pues, en principio, no necesitan obra de albañilería. De la estufa procede la termoestufa. Esta es una estufa que permite calentar el agua del circuito de los radiadores o de los paneles radiantes. Algunos modelos permiten además producir agua caliente sanitaria. Precisan una correcta instalación de fontanería. Hay estufas que emplean leña como combustible, otras pellet y otras son multicombustibles.
  • Insertables, casettes, chimeneas, hogares: están concebidos para ir dentro de una chimenea de obra. Los insertables o casettes están diseñados para ser encastrados dentro de una chimenea de obra ya existente, con mayor o menor dificultad en su instalación. Los hogares o chimeneas, por sus dimensiones precisan que la obra se realice en base a las dimensiones del aparato. Estos aparatos pueden funcionar por convección natural o por ventilación forzada. Los primeros calientan la estancia por irradiación y los segundos además de irradiación del calor cuentan con ventiladores o turbinas que empujan el aire caliente de dentro del hogar hacia la estancia favoreciendo así que se perciba antes el calor. En cuanto a su fabricación, los materiales empleados suelen ser los mismos que en el caso de las estufas, aunque su estructura exterior suele basarse en hierro fundido, chapa de acero y cristales vitrocerámicos. A partir de estos aparatos se desarrollan los mismos con la función de calentar el circuito de agua para radiadores y paneles radiantes de la vivienda e incluso producir agua caliente sanitaria. Como su entramado de tubos suele ir oculto detrás de una campana de chimenea también se fabrican aparatos que distribuyen el calor a través de conductos que llevan el aire caliente a las diferentes estancias de la vivienda por los techos, son aparatos de aire. La función de estos aparatos también suele ser decorativa, proporcionar confort y diseño. Como combustible, al igual que la estufa, se pueden encontrar para leña, pellet o multicombustibles.
  • Calderas: la caldera está concebida de forma mucho más funcional. No tiene carácter decorativo ni es importante el diseño. Se busca calidad, potencia y poder calorífico. Su instalación suele ser en estancias que no son habitadas por los habitantes de la casa, como cuartos de caldera o garajes. Al igual que las calderas de gas o de gasoil, están preparadas para calentar el agua de los radiadores o de los paneles radiantes y producir agua caliente sanitaria. Puede instalarse como única fuente de calor o como una fuente combinada con otra ya existente, alternando el consumo de un combustible a otro.

El mayor coste lo suponen los aparatos de agua y los de aire, entendiendo por estos, aquellos encargados de calentar la vivienda y no únicamente una habitación. Estos llevan consigo gastos más elevados en el propio aparato, gastos de instalación tanto de albañilería como de fontanería. Este es el principal motivo por el que los interesados suelen terminar decantándose por aparatos más sencillos, aquellos cuya función es calentar el salón de casa, la cocina o una habitación.

Aunque la inversión inicial es elevada, conviene recordar que el gasto del combustible es de la mitad y ahora solo toca calcular los años que uno necesita para amortizar con ello la instalación. La biomasa puede dar una gran independencia energética al país, generar puestos de trabajo, disminuir la contaminación. A buen seguro, las administraciones se encargarán de promocionarlas y apoyarlas.

Quizá Roberto sepa ya cuál es el aparato que debe instalar en su vivienda, quizá se haya informado de precios y haya solicitado presupuestos, quizá lo comente en casa con su familia y quizá, sólo quizá comiencen a ahorrar para poder enfrentarse a ese gasto. Mientras tanto, mientras transcurre el otoño y luego el invierno y más tarde la primavera, la aguja del —– sigue mostrándole a Roberto que el gasoil se va gastando, que pronto habrá que solicitar el repostaje. Y que otros 1.000 € irán destinados a tener su vivienda a 21o unas cuantas horas al día.

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