Las autopistas de información submarinas

15 enero, 2012 | Por | Categoría: Redes

El fondo de los océanos está plagado de cables submarinos vitales  que soportan la mayoría de las comunicaciones del planeta. Las primeras líneas terrestres de hilos telegráficos fueron instaladas por primera vez hacia el año 1840. Supuso una gran revolución en el mundo de las comunicaciones pero se encontraron con un grave problema a la hora de atravesar ríos, mares u océanos. Los primeros intentos de sumergir los conductores recubriéndolos de brea, envolviéndolos en caucho o mediante procedimientos similares fueron inútiles.

La red también se extiende bajo el mar. Una maraña suboceánica que pasa desapercibida para casi todos. Foto CC BY Kam's World.

 No fue hasta 1847 cuando esto se solucionó recubriendo de gutapercha, un tipo de goma parecida al caucho, translúcida, sólida y flexible, fabricada a base de látex, los conductores de cobre para lograr aislarlos. Fue un gran éxito que los hermanos Brett (operarios telegráficos ingleses) pusieron en práctica al conseguir en 1850 salvar el canal de la Mancha para unir telegráficamente Gran Bretaña y Francia. No duró mucho el invento ya que un pescador francés arrancó de cuajo este primer cableado y lo confundió con un pez relleno de oro debido al cobre de su interior. Este éxito animó a otros países a intentarlo y se empezaron a cablear grandes distancias hasta lograr la primera conexión por cable entre Europa y América en 1858.

 El cable, alimento de los peces

En la actualidad los cables ya no son de hilo de cobre como en los inicios, ni cables coaxiales como se usaban durante la mitad del siglo XX. El material que se usa ahora es la fibra óptica, con una vida útil de 25 años. Las operaciones para la puesta y mantenimiento de estas carreteras subacuáticas de información son muy complejas y no pueden ser llevadas a cabo más que por barcos cableros y buzos expertos. Estos buques son muy sofisticados y tienen una alta tecnología. Deben ser fácilmente maniobrables a muy bajas velocidades, mantener una posición fija en cualquier zona del mundo y, bajo duras condiciones de corrientes marinas y atmosféricas, seguir una ruta predeterminada con una precisión de metros. Además van equipado con los intrumentos necesarios para realizar la batimetría, el tendido y reparación de cables submarinos.

Y es que los incidentes con este tipo de cables han sido muchos. Cuando se tendió el cable OPTICAN, propiedad de Telefónica se produjeron varios fallos en el funcionamiento de las líneas. Durante su reparación se detectaron mordiscos de tiburones en los cables, lo que en principio extraño mucho a los técnicos. Pero todo esto se soluciono diseñando un nuevo tipo de cable llamado  Cable Ligero, protegido con una capa adicional de Aluminio o acero trenzado. Supuso tener que cambiar grandes cantidades de cable ya instalado pero se aprendió de ello y no ha vuelto a suceder. Durante mucho tiempo corrió el rumor de que los peces se comían el cableado submarino causando estupor y miedo entre los inversores de empresas dedicadas a este negocio.

El cable submarino debe adaptarse perfectamente al perfil del fondo del mar con todas sus irregularidades. Es tendido por el buque a una velocidad y tensión adecuada, variable a lo largo de su ruta, largando una cantidad de cable adicional (holgura) con el fin de que el cable se adapte al fondo. Los buzos cumplen también un papel muy importante en las operaciones de amarre del cable submarino, en las playas apoyando al buque cablero y en el soterramiento y protección del cable hasta un máximo de unos 20m de profundidad, como confirman fuentes de Telefónica, una de las empresas propietarias de cables submarinos más importantes del mundo. El trazado que van a ocupar estos cables está previamente prensado y requiere una gran cantidad de estudios y comprobaciones. Se comienza con un estudio de cartas de navegación y batimétricas, teniendo en cuenta las leyes y reglamentos de las zonas que se van a atravesar, así como otras  actividades humanas tales como la pesca, zonas petrolíferas y prospecciones, por último se tienen en cuenta las perspectivas sísmicas, pues estos cables son bastante sensibles. Los puntos de amarre se seleccionan en función de la red terrestre y del entorno costero. Una vez elegido el trazado preliminar, comenzará una misión de sondeo por medio de un barco oceanográfico. Se suele estudiar un pasillo de 10 kms de anchura para poder detallar la batimetría con menos de un metro de error. En aquellas zonas donde se prevé que se puedan hacerse zanjas, se hacen calas para determinar la naturaleza y dureza del suelo. Con esas informaciones se determina el trazado definitivo, el tipo de cables a emplear y las longitudes precisas. También hay que tener en cuenta las particularidades de los fondos marinos y el tipo de cable para calcular el exceso u holgura de cable que conviene. Un cable escaso puede provocar tensiones y uno excesivamente largo generará movimientos en el cableado.

La reparación de estos cables resulta muy costosa y trabajosa pues cuando la avería está situada en lo más profundo del océano hay que rescatar el cable del fondo marino utilizando un rezón. Se añade cable de repuesto y se realizan empalmes estancos en ambos extremos de la rotura, algo que supone una gran inversión e infraestructura. Por todos estos motivos cablear los fondos marinos y mantenerlos en buenas condiciones supone un gran esfuerzo a la hora de coordinar estas acciones. Como comenta la directora de operaciones de cableado submarino de Telefónica, “hay que coordinar de manera ordenada distintos tipos de trabajos multidisciplinares: obtención de permisos, diseño de la ruta marina a seguir, campaña de prospección geofísica del fondo marino, fabricación de cable, fabricación de equipos terminales y amplificadores ópticos sumergidos para enlaces largos, campañas de instalación marina y enterramiento y pruebas del enlace punto a punto. Se exige una gestión integral casi dedicada exclusivamente a cada proyecto.

Teleography.com publica el mapa del mundo de los 93 cables submarinos actuales en funcionamiento y los 28 previstos para 2011.

Normalmente las empresas propietarias suelen tener su propia flota dedicada a estas operaciones aunque estas también se realizan de forma externa y por contratación. En el caso de Telefónica,  fueron dueños de su propia flota desde 1985, instalada en una empresa filial TEMASA, que era propietaria de tres buques cableros: el BC Atlántida, el BC Teneo y el BC Iberus. Pero la vendieron en 1999 a la empresa americana Tyco y como comenta su directora de operaciones “actualmente Telefónica no dispone de buque cablero alguno. Nuestros cables se adhieren a los Acuerdos de Mantenimiento de cables submarinos existentes en el Atlántico y Mediterráneo. Estos acuerdos tienen varios buques disponibles en todo momento para efectuar una reparación”. No obstante los tres buques siguen llevando bandera española. Actualmente el BC ATLANTIDA está en Montevideo (Uruguay) donde permanece alerta para el mantenimiento del cable submarino SAM-1, propiedad de Telefónica y Tyco. Este cable es uno de los más importantes del continente americano uniendo Argentina, Brasil, Chile, Perú, Guatemala y EEUU. El BC TENEO presta sus servicios dentro del Acuerdo de mantenimiento MECMA, en la zona del mar Mediterráneo, turnándose entre las bases de Valencia y Kalamata (Grecia). El BC IBERUS está destinado al cable TGNP (Tycom Global Network Pacifico) entre Japón y la Isla de Guam. Este cable propiedad de Tyco es el más avanzado tecnológicamente del mundo. Puede mantener el equivalente a 600 millones de comunicaciones simultáneas entre Japón y EEUU.

Satélites vs. Cableado submarino

Un solo par de fibras en un cable submarino admite muchísima más capacidad de transmisión (típicamente 1000 Gb/s) que todo un satélite (típicamente 10 Gb/s). Es por esto que más del 95% de la capacidad de transmisión internacional va por cables submarinos de fibra óptica (las autopistas de la información). Todos los satélites comparten el mismo espectro, por lo que dos satélites deben guardar una distancia mínima de separación para evitar interferencias. Es decir, el número de satélites en una misma posición orbital está limitado. En los cables submarinos esto no ocurre. Si un cable submarino se satura, puedes tender otro sin temor a interferencias. Cualquier comunicación que utilice un satélite geoestacionario introduce un retardo de 250ms (80.000 Km), mientras que el retardo que introduce la fibra óptica se limita a la longitud del cable (por ejemplo: 20 ms para 6.000 Km). Por el contrario, el satélite es el medio idóneo para establecer enlaces rápidamente necesarios, por ejemplo, en los despliegues militares, o en lugares donde no hay infraestructura terrestre tras un desastre natural, o para prestar servicios de distribución unidireccionales como la  difusión de televisión.

En definitiva el cableado submarino representa el presente y el futuro de las telecomunicaciones ya que en la actualidad los operadores, especialmente los que proporcionan conexiones intercontinentales, aportan a las telecomunicaciones elevados anchos de banda y la posibilidad de conectar largas distancias. La velocidad de transmisión es la velocidad de la luz, la máxima posible. La directora de operaciones de cableado submarino de Telefónica piensa que “los avances tecnológicos más importantes en comunicaciones de larga distancia surgen en el mundo de los cables submarinos permitiendo instalar capacidades de transmisión más y más elevadas. Las necesidades de incremento de ancho de banda que los servicios de telecomunicaciones demandan, hace que el futuro de las comunicaciones pase por el desarrollo de los sistemas de comunicaciones por fibra óptica y, por lo tanto, por los cables submarinos”.

Jurisdicción y derechos

¿Existe libertad para plantar tanto cable en los fondos marinos? Como indica la experta de operaciones de cableado submarino de Telefónica para tender este tipo de cableado, “se solicita Permiso de Ocupación de Dominio Público Marítimo Terrestre ante el Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino. Todas las administraciones involucradas (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Defensa, Capitanías Marítimas, etc) deben dar su aprobación a la instalación. En cambio, en aguas internacionales sólo hay que tener en cuenta si existe algún uso del mar por algún tipo de explotación o uso dentro de la Zona Económica Exclusiva de algún país. Normalmente, se da aviso del paso del cable al Estado o Estados afectados”. También explica que, tanto en los Consorcios de Comunicaciones como en los cables privados, existe la figura de Venta De Derechos de Uso por la que, cualquier Compañía podría optar a comprar capacidad en el cable. Los gobiernos y Estados no tienen derechos especiales sobre estos cables. “Aunque normalmente se comprende que un cable de comunicaciones es un bien necesario y que promueve el crecimiento de actividades empresariales en las zonas (a veces ultra periféricas) que se enlazan, la cantidad de requisitos solicitados suele ser excesiva no existiendo trato de favor alguno”.

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