Alternativas esperanzadoras a la “quimio”

3 febrero, 2012 | Por | Categoría: Humanos

El cáncer hoy no supone en todos los casos el final de la vida, pero la ardua lucha que implica la curación se convierte, para la mayoría, en una pesadilla. Los tratamientos más usuales suponen una agresión al sistema inmunológico, y esto se traduce en una reducción de la calidad de vida a cambio de esperanza. Desde Colombia llega una posible alternativa en forma de vacuna. El  sistema inmunológico reforzado se presenta como la gran baza para salir adelante.

Dejar atrás la radioterapia, con todos sus problemas, es el sueño de muchos enfermos de cáncer. Foto CC-BY-SA gruntzooki.

Se trata de un proyecto de vacuna biológica autóloga, es decir, elaborada a partir de las propiedades específicas del tumor del paciente. Por lo tanto, no habrá dos iguales. A partir de una muestra de plasma y del antígeno se elaborará la vacuna para, después, ser inoculada. Es en la Universidad Manuela Beltrán (UMB) de Bogotá donde, desde hace quince años, el  doctor Hugo Segura Puello viene investigando las propiedades de este método denominado CIMT-54.

José Francisco Acebedo, un barcelonés de 58 años, fue diagnosticado hace catorce de un cáncer de próstata, lo que derivó en poco tiempo en metástasis ósea. Según su doctor, ya no había retorno. La desesperación se interrumpió cuando cayó en sus manos una noticia sobre la investigación que se estaba realizando la universidad colombiana acerca de una vacuna capaz de reducir la metástasis o estancar la invasión, en el peor de los casos.

Se decidió a viajar allí y, según su testimonio, su vida dio un vuelco de 180 grados. Hoy ha pasado más de un año y medio desde que aquel médico le asegurara que, en menos de un año, el cáncer habría terminado con él. Actualmente, parece que el médico se equivocaba pues el enfermo no sólo continúa trabajando, sino que su fuerza le permite iniciar proyectos tales como la asociación ACOESAN, que tiene como objetivo dar a conocer esta novedosa vacuna. “Llevo una vida totalmente normal”, asegura José Francisco entre risas.

¿La metástasis se estanca?

El fin de este método  es  bloquear las células tumorales para que no se produzca la metástasis, detener su proceso de crecimiento una vez que ésta se hubiera producido, y aportar calidad de vida y supervivencia a los pacientes. Pretende conseguirlo a partir de sus tres componentes: un antígeno asociado al tumor, que se extrae de la misma sangre periférica del paciente a partir del suero, el ADN del virus atenuado cuyas proteínas hacen reaccionar al sistema inmune aumentando la producción de citoquinas y otras sustancias que atacan a la tumoración, y aminoácidos específicos que regeneran los tejidos.

Sin embargo, la realidad es que la enfermedad sigue en el organismo de José Francisco, al igual que en el del resto de los que, hasta hoy, lo han probado. Según Hugo Segura Puello, director de la investigación en la UMB, la vacuna ha conseguido hasta ahora estancar la metástasis en el 73% de los casos, y reducir la invasión en un 13%. El porcentaje restante pertenece a personas que no han experimentado mejora.

Una joven colombiana de dieciséis años que prefiere mantener oculta su identidad, recibió a los trece la noticia de que tenía leucemia. Las posibilidades de que su enfermedad remitiera eran escasas, por lo que la familia investigó hasta que encontró la vacuna biológica autóloga. Durante estos tres años, de manera periódica, le han ido suministrando esta mezcla de antígeno y plasma, y aunque la enfermedad sigue ahí no interfiere en su día a día.

Aún no hay en el sector de la medicina oncológica una postura unánime que acoja la novedosa vacuna. Mientras instituciones como la Sociedad Europea Oncológica Médica (SEOM)  o el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, muestran escepticismo y desconfianza, el oncólogo Herman Kattlove, director de la Asociación Americana Contra el Cáncer, declaró que la inmunoterapia podría no ser uno de los únicos medios que sirven para luchar contra el cáncer. De hecho, se atrevió a afirmar que la quimioterapia era un método condenado a morir.

Por último, está el sector de los que simplemente se quedan sorprendidos al ver los resultados. Es el caso del oncólogo Jaime Font, del Hospital Germans Trias i Poyol, quien pudo observar con sus propios ojos la evolución de uno de sus pacientes, que a la vez estaba tratándose en Colombia. Tras hacerle la ganmagrafía ósea rutinaria, comprobó que la metástasis de aquel hombre se había reducido. Determinadas “manchas” ya no estaban. Uno de los muchos enigmas que sobrevuelan la medicina.

Alternativas a la quimioterapia

La inmunología se presenta para multitud de científicos como base de estudio y experimentación. En la conferencia de la Sociedad estadounidense para la Oncología Clínica (ASCO), se presentaron dos alternativas a la quimioterapia basadas en sustancias que, según algunas investigaciones, proporcionan una mayor supervivencia a los pacientes.

La forma más mortal de cáncer de piel cuenta así con dos nuevas vías de tratamiento centradas en dos sustancias experimentales. La primera, llamada vemurfenib, bloquea al gen mutado matando a la célula cancerígena y encogiendo los tumores. El estudio se encuentra en la fase III y, de 675 personas que lo han probado, el 48% tuvo un encogimiento sustancial del tumor. Este dato contrasta con el 5,5% de los pacientes del grupo de quimioterapia que observó mejoría, aseguró el doctor Jedd Wolchok, autor principal.

La segunda sustancia presentada -elipilimumab- no se dirige a una parte de la célula en particular, sino que estimula el sistema inmunológico del paciente permitiéndole luchar de mejor manera contra el cáncer. De los 502 pacientes que participaron en el estudio clínico, a la mitad se les dio ipilimumad y a la otra mitad placebo y  quimioterapia. Según el doctor Jedd Wolchok, después de tres años, el 21% de la población que probó la novedosa sustancia estaba viva, frente al 12 % que se trató con quimioterapia. Por lo tanto, según Wolchok, la quimioterapia va perdiendo cada día más terreno a favor de aquellos tratamientos que no se basan en procesos agresivos.

A 10.000 kilómetros de España

Quince años lleva la Universidad Manuela Beltrán investigando sobre las propiedades de esta mezcla de plasma y antígeno, y seis inoculándosela a pacientes desalentados. La investigación se encuentra en este momento en la fase IV, y la patente de la CIMT-54 permanece en Suiza, pero aún falta el certificado que permita a las empresas farmacéuticas comercializar con ella.

Desde la asociación contra el cáncer ACOESCAN, asociación sin ánimo de lucro que tiene como objeto dar a conocer los avances de la CIMT-54, se prevé que  en poco tiempo los pacientes españoles puedan tratarse en España sin tener que viajar 10.200 kilómetros. Si se identifican los tratamientos en cuatro bloques (cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia),  esta vacuna se encuentra en el cuarto grupo, por lo que los que hoy viajan hasta Colombia no lo hacen buscando la fórmula mágica de la curación. A la Universidad Manuela Beltrán le queda convencer a la comunidad médica.

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