¿El bálsamo de Fierabrás? Los híbridos humano-animal y su potencial terapéutico

30 septiembre, 2012 | Por | Categoría: Humanos
Ratones humanoides, células de hombre en cerebros de mono, u ovejas que poseen hígados parcialmente humanos son ya, a nivel celular, una realidad en laboratorios de distintos rincones del mundo. Seres que si llegaran a nacer tendrían un aspecto casi mitológico y cuya dignidad está aún por atribuir. Sus creadores afirman buscar ese bálsamo capaz de sanar todo tipo de males incurables, pero el debate sobre la utilidad, la rentabilidad y la ética de estos experimentos está sobre la mesa.

La hibridación animal-humano despierta un comprensible rechazo. Foto CC BY Chem7.

Ya en 1927, bajo la batuta orquestadora de Stalin, el científico ruso Ilya Ivanovich Ivanov pretendía crear el primer híbrido entre humano y chimpancé en la estación experimental de Kindia, en la Guinea francesa, lo que actualmente es la República de Guinea. Su laboratorio había logrado inseminar híbridos de cebra y caballo, y falló en la creación del primer híbrido hombre-mono.

El pasado 23 de julio, el diario Daily Mail sacaba a la luz que se habían producido en secreto 150 embriones híbridos entre animales y humanos en tres laboratorios británicos. Las universidades de Newcastle, Warwick y el Kings College tenían permiso para este tipo de experimentos desde que el Parlamento británico aprobó, en 2008, la Ley de Fertilización Humana y Embriología, pero han tenido que frenar sus proyectos por falta de fondos. La cifra saltaba a la luz pública por la réplica del diputado del grupo independiente, Lord Alton: “Me he manifestado en el Parlamento en contra de la creación de híbridos humano-animales por una cuestión de principios. Ninguno de los científicos que se presentaron para rendir cuentas pudieron dar justificación alguna en términos de tratamiento”.

Por citar sólo algunos casos, en Estados Unidos, el grupo del doctor Irving Weissman, de la Universidad de Stanford, se propone inyectar células humanas en fetos de ratones, y crear roedores humanoides en un 1%. También pretende crear un ratón con el 100% de células humanas, con el propósito de curar enfermedades neurodegenerativas, tal y como explica el propio Weismann al canal PBS. Si bien este tipo de investigaciones están financiadas desde 2005 por la National Science Foundation, las últimas publicaciones de Weissman en revistas científicas internacionales referenciadas en su perfil de la universidad se centran esencialmente en células troncales humanas procedentes de la médula ósea.

Híbridos, cíbridos y quimeras

Las técnicas de hibridación que se definen en Biología son cuatro. En primer lugar, están los conocidos como “cíbridos”, que resultan de transferir material genético de humanos a animales inyectando, por ejemplo, una célula de la piel a un óvulo de animal, como un ratón o una vaca, al que previamente se le ha sacado el núcleo. Este “cíbrido” tendría aproximadamente el 98% del material genético de la persona que ha donado la célula y el 2% del animal correspondiente al ADN de las mitocondrias.

En segundo lugar, se sitúan las “quimeras”, que resultan de mezclar una célula de un embrión animal con un embrión humano, de modo que el ser biológico resultante posee una mezcla en su ADN de embrión animal y humano. Los seres propiamente híbridos serían los que resultan de fecundar un óvulo humano con esperma animal o viceversa, que serían los auténticos híbridos. Por último, se podrían generar embriones transgénicos humanos a los que se les inyecta algún gen animal.

En el Reino Unido, en la Universidad de Newcastle, un equipo ha hecho crecer embriones híbridos después de inyectar ADN humano en óvulos de vaca, a los que se había quitado la mayor parte de su material genético. Estos embriones “cíbridos” sobrevivieron durante tres días, y se pretende tenerlos para proporcionar un suministro ilimitado de células troncales con el fin de desarrollar terapias para enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson y las disfunciones de médula espinal, y así superar el déficit mundial en embriones humanos.

Resultados poco prometedores

“Es posible técnicamente llevar a cabo este tipo de hibridaciones entre animal y humano y lograr que se mezclen. El objeto de estos estudios puede ser aprender sobre transferencias de proteínas o modalidades de mecanismos nuevos que puedan surgir del humano y el animal; pero de ahí a sacar un producto celular útil para curar enfermedades, el resultado es altamente improbable”, explica el catedrático de Fisiología de la Universidad Católica de Valencia, e investigador, Francisco Javier Romero.

“Hasta ahora los resultados se han obtenido con células troncales adultas; no con quimeras ni con células de origen embrionario. Y estaría prohibido usarlas en el caso de los híbridos en España como herramienta terapéutica”, ratifica Romero. Sin embargo, la Ley de Investigación Biomédica de 14/2007 autoriza la denominada “transferencia nuclear somática” con fines terapéuticos, es decir, la clonación humana para  crear líneas celulares que puedan constituirse en futuros tratamientos, y el artículo 33.2 del texto legal deja la puerta abierta a crear este tipo de híbridos entre animal y humano en nuestro país: “Se permite la utilización de cualquier técnica de obtención de células troncales humanas con fines terapéuticos o de investigación, que no comporte la creación de un preembrión o de un embrión exclusivamente con este fin, en los términos definidos en esta Ley, incluida la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear”. El director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, Justo Aznar, sostiene en un artículo para bioeticaweb.com que el texto abre una vía para la creación de quimeras hombre-animal y matiza además que es una práctica que nace científicamente muerta.

En Estados Unidos, la experimentación con híbridos está autorizada o, al menos, no prohibida a nivel federal. La profesora del departamento de Life Science Communication de la Universidad de Wisconsin-Madison, Dominique Brossard, explica: “Actualmente no hay restricciones federales para la investigación con híbridos animal-humano. En 2009, el senador Sam Brownback introdujo una propuesta de ley para prohibir la hibridación animal-humano, pero el Senado no la aprobó y, por tanto, no hay prohibiciones a nivel federal. Cada estado puede regular de forma distinta. Ohio, Arizona o Louisiana han introducido sus propias leyes al respecto”. En el Reino Unido, este tipo de técnicas de hibridación están autorizadas por la Human Fertilization and Embriology Act de 2008, pero los embriones humano-animales resultantes han de ser destruidos  a los 14 días.

El dilema bioético: la dignidad de los híbridos

La doctora en Bioética y profesora de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, Elena Postigo, explica: “en el orden biológico, este tipo de experimentos plantean la destrucción de biodiversidad animal; y si llegaran a término, la alteración de ecosistemas. La pregunta sería: ¿qué es este ser que estamos creando y cuál es su dignidad? A largo plazo, habría que plantear en la reflexión bioética el principio de precaución reconocido por la UNESCO, porque nunca se llegará a saber qué son realmente estos seres que tienen un componente animal y humano a la vez”, recalca.

Además, Postigo plantea: “No conocemos el uso terapéutico de estos híbridos que no son humanos, porque además su dotación cromosómica no es trasladable al humano. Responde a un deseo de superar los límites de la naturaleza y el fin no justifica los medios. Sería éticamente reprobable, porque en el camino se produce la muerte de embriones humanos”. Habría además que añadir una reflexión sobre si la normativa existente para la experimentación con animales rige para este tipo de seres mixtos desde la óptica del Derecho.

Hay investigadores que hablan de crear una especie de híbrido entre hombre y chimpancé, el Humanzee, que tendría un 98% de ADN humano y podría ser compatible con los humanos. A lo que Romero responde: “Hasta en gemelos univitelinos hemos visto rechazo en donaciones de órganos. Cuánto más entre especies. No importa para las donaciones de órganos la proximidad evolutiva de la especie, esto no aporta nada”.

Es importante también tener en cuenta las implicaciones económicas de este tipo de investigaciones. El catedrático de Fisiología de la Universidad Católica de Valencia afirma: “Por un principio de justicia distributiva la inversión en híbridos no está justificada. Es una inversión enorme con aplicación igual a cero. Serviría para aprender nuevos mecanismos, crecer en el reconocimiento de marcadores, proteínas, pero no para curar enfermedades”.

Romero cree que es posible que los laboratorios de las Universidades Newcastle, Warwick o el Kings College de Londres no hayan sacado las investigaciones a la luz hasta después de 4 años de que se autorizase la técnica, quizá porque esto les permite hallar en el camino otro tipo de avances que resulten rentables: “Sería encontrar el ‘Bálsamo de Fierabrás del Quijote’, el que lo cura todo, o más bien, la riqueza asociada a ese descubrimiento”.

Las consecuencias de estas investigaciones de seres medio humanos medio animales tardarán años en dar resultados válidos para la medicina, pero el debate ético de humanizar animales utilizando también embriones humanos para luego privarlos de dignidad no ha hecho más que ponerse sobre la mesa.

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